Cáncer

Cáncer

¿Qué es el cáncer?

La patología de cáncer es un padecimiento común que puede afectar a cualquier persona. Algunos tipos de cáncer poseen una característica hereditaria.
Básicamente, las células cuando se dividen para generar células nuevas siguen una serie de pasos que en la bibliografía se denomina ciclo celular. Cuando la célula sufre algún tipo de alteración en su ciclo celular, éste deja de funcionar de manera equilibrada respecto del resto de las células del mismo tejido y comienza a reproducirse de una manera descontrolada. A esa reproducción descontrolada se le conoce como cáncer o neoplasia. Cuando este grupo de células cancerosas comienza a dividirse independientemente del resto forman un tumor que según algunas características puede ser maligno o benigno. Si no se controla, comenzará a necesitar más nutrientes que el resto de las células con un ciclo normal. Para lo mismo generará nuevos vasos sanguíneos para que le suministren más nutrientes. Éste proceso se conoce como angiogénesis. El cannabis se centra en detener este tipo de procesos.
Normalmente un tejido que posee células cancerígenas se mantiene en el mismo, pero puede dirigirse a otros y generar diversos tumores en otras partes de nuestro cuerpo. Es a esto a lo que se le llama metástasis.

¿Cuál es el tratamiento convencional del Cáncer?

Probablemente, a día de hoy, el cáncer es la causa más frecuente de muerte en los países industrializados. Sin embargo, también hay lugar para la esperanza. Por un lado, es incuestionable que se diagnostican cada vez con más precocidad y precisión. Por otro, aunque todavía los tratamientos con quimioterápicos o radioterapia son sin duda muy tóxicos consisten en eliminar selectivamente las células cancerosas sin afectar a otras células sanas de nuestro organismo. Pero evidentemente el tratamiento del cáncer en sus diversas formas sigue siendo un reto actualmente.

¿Cómo actúa el Cannabis Medicinal en la terapia contra el Cáncer?

Sabemos que hay cannabinoides con propiedades antineoplásicas o antiproliferativas. También conocemos incluso algunos de los mecanismos de acción a nivel molecular, lo que facilita el poder predecir cómo actúan y sus efectos terapéuticos, con relación a los posibles efectos secundarios que como sabemos, tienen la mayoría de medicamentos, incluidos por supuesto los quimioterápicos, siendo en este caso uno de los tratamientos más tóxicos a los que hay que someterse para tratar la enfermedad oncológica.
Los cannabinoides inhiben la formación de nuevos vasos en el tumor, lo que determina que al no recibir la sangre suficiente para crecer, se inhibe su crecimiento. Este fenómeno se denomina inhibición de la angiogénesis. Los cannabinoides, así mismo, inducen la apoptosis o suicidio celular de las células tumorales, respetando la viabilidad de las células sanas. Hay diferentes estudios que así lo demuestran. Esta especificidad de acción, solo a nivel de las células cancerosas, es la que se busca con los quimioterápicos: que sólo hagan diana en las células cancerosas, respetando las sanas. También se describen propiedades en cuanto a la reducción de posibilidades de metástasis cuando se utilizan cannabinoides. Está claro que tienen propiedades antineoplásicas en modelos preclínicos. También se ha descubierto recientemente que el CBD en concreto inhibe la acción de una proteína llamada ID, la presencia de la cual determina mayor agresividad y posibilidades de metástasis tumorales. Esta proteína se presenta en varias formas, de las cuales el ID1 e ID3 son las inhibidas por el CBD.
Debemos tener presente que, desde el punto de vista médico, faltan estudios clínicos que nos indiquen qué cannabinoides son los indicados, a qué dosis se deben administrar, y qué ciclos de tratamiento se deben cumplir. Por lo tanto, todavía carecemos de los datos necesarios para utilizar los cannabinoides como agentes antitumorales con garantías.

Otra cuestión es que, de momento, los cannabinoides se utilizan conjuntamente con los quimioterápicos para paliar la sintomatología que acompaña al paciente oncológico. El cuadro tóxico resultante de la quimioterapia, provoca en la mayoría de casos unos efectos secundarios que requieren en algunos casos de medicación específica. El paciente oncológico presenta habitualmente pérdida de peso acompañado de falta de apetito, así como alteraciones del sueño y del estado de ánimo, que suelen tender a hacerle ansioso-depresivo y presenta dolor en mayor o menor grado.

Conclusión.

Los cannabinoides ya son efectivos para tratar estos síntomas descritos, siendo necesario encontrar la combinación correcta y la dosis terapéutica exacta para cada paciente de manera particular. Para tratar estos síntomas son válidas las variedades con ratio aproximado 1:1 de CBD/THC, pero sin olvidar que el THC es importante para la mayoría de los síntomas. Probablemente el uso en este caso de un extracto rico en CBD sin THC no daría el mismo resultado, siendo más pobre el efecto sobre el apetito y los vómitos que acompañan a la quimioterapia en algunos pacientes.
En estos momentos, ya podemos por lo menos actuar de manera individualizada con dos cannabinoides, el THC y CBD. Esto sucede tras el interés por analizar los porcentajes de cannabinoides de las variedades de cannabis, lo que nos permite conocer la cantidad de principio activo que manejamos. Es imprescindible el análisis mediante cromatógrafo de la variedad a utilizar, para conocer la concentración de cannabinoides y poder dosificar y utilizar la variedad más adecuada para cada enfermedad.

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