Depresión

Depresión

¿Qué es la depresión?

La depresión es uno de los mayores problemas sanitarios del mundo desarrollado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay 300 millones de personas en todo el mundo afectadas por la depresión. Esta enfermedad es la principal causa de discapacidad y afecta a personas de todas las edades, géneros y circunstancias.

La depresión puede manifestarse de muchas maneras diferentes. A veces los síntomas pueden ser leves y otras veces bastante graves. Los síntomas más frecuentes de la depresión incluyen:

  • Estado de ánimo bajo o tristeza continua
  • Falta de motivación y apatía
  • Baja autoestima
  • Insomnio
  • Inquietud
  • Dificultad de concentración
  • Comer en exceso o pérdida de apetito
  • Dolores persistentes
  • Sentimientos de desesperanza
  • Sensibilidad y llorar a menudo
  • Sentirse irritable e intolerante
  • Pensamientos suicidas

¿Por qué la depresión afecta a unos más que a otros?

Como ocurre en todas las enfermedades mentales, hay muchas causas muy diferentes que producen la depresión. Aunque la relación entre la predisposición genética y el estrés de los factores ambientales puede influir en la naturaleza del trastorno, no hay trastornos ni enfermedades mentales puramente genéticas ni puramente ambientales. Más bien, se puede suponer que una diferencia genética concreta puede hacer a un individuo concreto más vulnerable al desarrollo de un trastorno mental si se expone a un ambiente que facilite la precipitación de dicho trastorno. Puede ocurrir que haya predisposición genética, pero que si uno no se expone a un ambiente inductor no desarrolle la enfermedad.

Por otra parte, someterse continuamente y de manera extrema al estrés de ambientes perjudiciales puede terminar desencadenando el trastorno en personas poco predispuestas. Por ejemplo, alguien con una vulnerabilidad genética a padecer depresión puede no desarrollarla porque si evita la exposición a ambientes estresantes desencadenantes. Del mismo modo, una persona sin esa vulnerabilidad puede desarrollar un trastorno mental si ya ha sufrido un evento dramático.

El marcador biológico de la vulnerabilidad o predisposición a padecer depresión es un gen que codifica la presencia de transportadores de serotonina en el cerebro. El transportador de este neurotransmisor es una proteína encargada de regular la cantidad de serotonina que hay en nuestro sistema nervioso. Las proteínas cumplen diversas funciones en nuestro organismo y para que algo se convierta en otra cosa o alguna sustancia (excepto el agua) vaya desde la célula hacia el exterior o viceversa, se requiere de una proteína. Es como una bomba de reciclaje que, llevando y trayendo serotonina del exterior de una neurona a su interior, mantiene un equilibrio. El cerebro lo percibe como un estado de ánimo positivo. 

¿Qué pasa con los medicamentos convencionales para tratar la Depresión?

En la actualidad muchos científicos e investigadores se hayan con el obvio problema que presenta la extremadamente compleja red de conexiones que existen en nuestro cerebro. Como bien se aclaró en el apartado anterior, la serotonina como neurotransmisor tiene un papel principal en el manejo de esta patología. Es plausible asumir que medicamentos que alteren los niveles de serotonina en nuestro cerebro sean el fundamento del desarrollo de fármacos.

La situación se torna más compleja cuando los medicamentos cumplen su función de modular la concentración de serotonina en nuestro cerebro pero como sabemos todo se encuentra en un equilibrio y al modificarlo ocurren consecuencias. Las consecuencias varían desde brotes psicóticos, náuseas y vómitos hasta cáncer. Dentro del grupo de antidepresivos se encuentran los conocidos Inhibidores de la recaptación de Serotonina (IRSS). Este grupo encuentra su fin terapéutico en evitar que la serotonina sea degradada, aumentando su concentración.

¿Qué pasa cuando tratamos la depresión con Cannabis?

El Sistema Endocannabinoide (SEC) está compuesto por neurotransmisores especializados que se unen a receptores y modulan el sistema. Estas moléculas se conocen como endocannabinoides, es decir, la anandamida y el 2-AG. Las moléculas de la planta de cannabis pueden influir en los mismos receptores gracias a su forma similar. Los cannabinoides del cannabis, y de otras especies de plantas se conocen como fitocannabinoides.

Tanto la anandamida como el 2-AG juegan un papel clave en el sistema dopaminérgico y por lo tanto, en la regulación del estado de ánimo. Ambas moléculas se unen a los receptores CB1 en ciertas neuronas y estimulan la liberación de dopamina. Éste otro es un neurotransmisor con una relación muy estrecha con la serotonina. De hecho el sistema serotoninérgico modula también al dopaminérgico.

El THC puede aliviar la depresión a corto plazo al aumentar la activación de las células dopaminérgicas. Por consiguiente, las neuronas producen y liberan mayores cantidades de dopamina. Esto puede resultar en una mejora del estado de ánimo y de la motivación.

El CBD no se une a los receptores CB1, y por lo tanto no afecta a las neuronas dopaminérgicas de la misma manera que el THC. En cambio, se sabe que el CBD es un agonista indirecto de los receptores CB1. Esto, en última instancia significa que el CBD puede aumentar los niveles de anandamida al inhibir una enzima que descompone el endocannabinoide (similar a los IRSS). El aumento de los niveles de anandamida produce efectos similares a los del THC.

Conclusión.

El cannabis no es solo THC. El CBD ha mostrado efectos positivos en cuanto a la depresión y es una alternativa significativamente más segura que los fármacos con los que se trata la depresión actualmente. Además, los investigadores aún tienen que estudiar más de 100 cannabinoides diferentes en este campo. La depresión, como otros trastornos del comportamiento humano, responde a desequilibrios de neurotransmisores en nuestro cerebro y están sujetos a una complejidad como ser las conexiones neuronales del mismo. Por lo tanto, lo más sensato es siempre hablar el asunto con tu médico.

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